El enoturismo en Bages prevé recibir 10.000 turistas extranjeros este año

La Denominación de Origen (D.O.) Pla de Bages se ha convertido en un destino de referencia para los turistas extranjeros y estadounidenses en particular que quieren conocer la oferta enoturística en los alrededores de Barcelona. En el período de tres años, desde 2013 a 2015, se habrá doblado el número de viajeros de otros países que visitan la zona.

Según informa la empresa  Castlexperience, entre enero y diciembre de 2014 más de 8.000 turistas extranjeros visitaron la bodega Oller del Mas, en la D.O. Pla de Bages.

La previsión para 2015 es superar los 10.000 visitantes extranjeros, doblando así los 4.800 clientes del año 2013.

La mayoría de los visitantes que se desplazaron a esta D.O. desde Barcelona procedían de Estados Unidos, “donde la cultura del vino está cada vez más arraigada”, informa la empresa.

A los estadounidenses les siguieron los viajeros de Canadá, Reino Unido y los países escandinavos.

En verano de 2014 se registró además un significativo aumento del número de turistas procedentes de Asia interesados por el vino local, la mayoría procedentes de Hong Kong y Singapur, seguidos de aquellos de la India y Malasia.

Visitas en la bodega Oller del Mas, en la D.O. Pla de Bages.

“El perfil de los viajeros que optan por la experiencia enológica no es el de turista espectador, sino que se trata de visitantes que buscan participar, integrarse y conocer de un modo activo la cultura gastronómica catalana”, según explica la empresa.

Con doce bodegas adscritas, Pla de Bages es una de las once denominaciones de origen existentes en Cataluña.

Barcelona, destino enoturístico con gran potencial

En la actualidad son cerca de 300 las bodegas que ofrecen visitas en Cataluña, aunque por el momento solo cerca de una treintena cuentan con servicio de restauración.

“La oferta enoturística que nos brinda Barcelona, así como la comarca del Bages, es muy amplia, incluso mayor que la de muchas otras regiones”,  indica Pedro Ávila, socio fundador de Castlexperience.

“La gran tradición vinícola, los paisajes mediterráneos, la gastronomía y, en definitiva, el patrimonio cultural convierten a Barcelona en una zona enoturística con gran potencial”, añade.

“Si se consigue fortalecer esta imagen de cara al extranjero, Barcelona puede convertirse en todo un referente a nivel mundial, con el enoturismo como uno de sus principales motores económicos”, concluye Pedro Ávila.